
"Te llama la llama" ponían en los carteles, tratando de resucitar el espíritu que alguna vez tuvo la desaparecida Feria Del Hogar. Carteles y hasta correos spam anunciaban una maravilla en mi querido distrito. Una feria enorme donde se encontrarían todo tipo de atracciones: comidas típicas, regalos novedosos, juegos mecánicos, conciertos y hasta la presentación de luchadores nacionales e internacionales.
El anuncio prometía que Navidad Park, como se hacía llamar el evento, abriría sus puertas el 1 de Diciembre. Encontré curioso que la apertura fuera aplazada para el día 4. A veces pasa, sobre todo en nuestro país que está tan acostumbrado a ver y hacer las cosas a última hora.
Durante los primeros días de apertura, y obviamente motivado por la lucha libre, me di una vuelta por el lugar, como para hacer un reconocimiento. Grande fue mi decepción al ver que prácticamente no había nada. Para llegar al área de la feria había que pasar por un cerro de desmonte sin la más mínima señalización. Había un montón de puestos levantados sobre un terral, de los cuales ni la mitad estaban ocupados, productos no tan novedosos, un exceso de puestos de comida, y lo más grave: cero público. Lo único que me quedó por pensar es que había llegado muy temprano, a pesar de que ya eran las 5pm.
Pero bueno, como dije, lo que más me importaba era el evento de lucha. El anuncio prometía dos fechas a la semana durante todo Diciembre, lo cual me generó un dilema para faltar a mis clases de la universidad todos los jueves. Por los domingos no había problema. Por desgracia mi sentido de la responsabilidad fue mayor, así que tuve que esperar hasta el domingo 14, supuesta cuarta fecha y la primera para mí.
Había estado leyendo que el propósito de este evento era la reactivación del título nacional después de 20 años de estar sumido en el olvido. Para esto, se había invitado luchadores de México, Bolivia y más países, quienes participarían en un torneo para determinar al nuevo Campeón Latinoamericano. Realmente me emocioné muchísimo, ya que las veces que he visto a los luchadores nacionales, siempre me preguntaba "¿por qué no hay un título peruano?". Por fin podría verlo.
Los problemas con Navidad Park hicieron estragos esa noche. A pesar de que esa fecha era completamente gratuita y además una noche muy especial, la asistencia al coliseo Mariscal Cáceres fue extremadamente baja. Si juntáramos a todos los asistentes, no llegábamos ni al 25% del coliseo. Sinceramente me sentí muy mal. Buscar culpables estaba de más. Simplemente me dediqué a ver el espectáculo, de alto nivel como siempre, y a aplaudir finalmente al mexicano Último Chingón, quien tuvo el honor de llevarse nuestro título derrotando al gran Apocalipsis. Dicho sea de paso, nuestro cinturón es mucho más elegante que el de muchas otras empresas. Me retiré esa noche con sentimientos encontrados de alegría y decepción, pensando que si bien la lucha libre nacional tiene un potencial enorme, a la gente parecía no importarle en lo más mínimo. O al menos eso creía.
Hoy crucé un par de palabras con un excelente luchador, El Rey Grampa, quien logró explicarme que ya no habrían más presentaciones en el coliseo y que la responsabilidad había recaído sobre el promotor. Empecé a investigar y encontré un centenar de páginas con quejas sobre esa dichosa feria. Las personas que alquilaron tiendas se han sentido indignadas ante los resultados del local, ya que al parecer no hubo ninguna coordinación entre el ejército, la municipalidad y los organizadores de Navidad Park. Nada de juegos mecánicos, ni la casa de Papá Noel, ni todas las cosas que promocionaba la feria. Artistas internacionales que nunca llegaron, stands sin luz ni agua, comida que se malograba, etc.
Al parecer los organizadores ya tienen experiencia estafando gente, dándoles gato por liebre y sacándoles el mayor dinero posible. Se menciona mucho el fallido Circo de Lazy Town, que se dio en el mismo coliseo.
En estos momentos, la feria ha quedado inactiva, con gente pidiendo cárcel para los organizadores Jamil Habad y Maria Laura Araujo, quienes huyeron antes los reclamos de los perjudicados. Veremos cómo se desarrollan los hechos, aunque algo me dice que como siempre, los estafadores saldrán impunes.