Cuando uno ve por la tele como funcionan las fábricas automotrices y demás, se puede apreciar cómo unos brazos robóticos manipulan enormes planchas de metal, acomodándolas, doblándolas e incluso cortándolas.
Lo que muy rara vez podemos ver es lo que ocurre cuando el jefe se va, dejando las dichosas maquinitas a merced de los empleados, quienes fácilmente pueden convertir su herramienta de trabajo en una atracción superior a todo lo antes visto, y que jamás tendremos en el Play Land Park.
Un vistazo, nada más. Espero que los usuarios tengan el estómago bien vacío.